La leyenda del origen de los vinos

LA LEYENDA DEL ORIGEN DE LOS VINOS

Nos habría gustado ver la cara de sorpresa de aquel hombre de la Edad de Piedra, que posiblemente y de forma accidental,  depositó varios racimos de uvas maduras en algún recipiente para conservarlos y consumirlos posteriormente, y que por olvido, fermentaron en cuestión de horas por la acción del calor. ¿Sorpresa o rechazo? No se sabe cuál sería su reacción, pero sí sabemos la reacción que en la actualidad tenemos cuando descubrimos un buen vino, ese producto privilegiado que ha destacado en la mayoría de las civilizaciones a lo largo de la historia y pieza fundamental para el disfrute de la fabulosa gastronomía mediterránea que tenemos en nuestra tierra.

Ya desde la Grecia y Roma antiguas, situaban el origen del vino alrededor de leyendas en la prehistoria. Haciendo mención, los antiguos egipcios, al año y el nombre del productor en sus jarras, siendo los babilonios los que promulgaron leyes reglamentarias para las tiendas que vendían estos caldos.

   

Posteriormente fue el dominio del arte de la crianza (se han encontrado pepitas de vid cultivadas en el Cáucaso con más de siete mil años) y la posibilidad de guardar durante años los vinos en barricas o botellas, lo que revolucionó este arte.

Sin embargo, y según los historiadores, las culturas de la América precolombina nunca conocieron el vino a pesar de la existencia de vides en aquella zona. Todo lo contrario sucedía en las culturas griegas y romanas donde el vino estuvo presente en el culto a los dioses, como es el caso del dios Dioniso en la cultura griega o Baco, el dios del vino de la cultura romana, convirtiéndose en salvadores de los más desfavorecidos.

Con la caída del Imperio Romano, se empezó a cultivar la vid en los monasterios y conventos, siendo los monjes, los que dedicaron esfuerzos para estudiar las características de cada tipo de tierra de cultivo, seleccionando las mejores plantas, el arte de la poda y en general, todo lo necesario para conseguir vinos de mejor calidad y más larga conservación, creándose las primeras bodegas. Tras estos, fueron los grandes señores feudales, los que continuaron con estas artes de cultivo y producción de la vid, desempeñando junto con los primeros, un papel muy importante en el comercio del vino en aquella época.

Antigua bodega para la conservación del vino construida en el interior de la montaña

 

Posteriormente, y con el aumento de su demanda, se exigieron vinos de más calidad y mejor presencia, llegando a ser capaz de pagar, la alta sociedad del siglo XVII, grandes sumas de dinero por adquirir un vino de calidad, vinos que se diferenciaban de los comúnmente consumidos hasta este tiempo, ya que eran vinos de la cosecha del año.

Recipientes que se utilizaban para la conservación del vino

 

Fue en 1860, procedente del norte de America, cuando entró a Francia, afectando a toda Europa, la más devastadora plaga de la historia, la filoxera, un pulgón tan pequeño como la cabeza de un alfiler que se nutre de las raíces de la vid, provocándole su muerte. En España entró en 1878 en el término municipal de Moclinejo en Málaga. Sólo algunas islas (Las Canarias) consiguieron escapar de esta devastadora plaga. Después de más de 40 años de destrucción del cultivo de la vid, apareció la solución con el injerto de vides nacionales en pies americanos, siendo estos últimos inmunes al pulgón, dedicándose grandes esfuerzos en recuperar la producción de calidad de los vinos.

Extensión de viñedo

 

Al mismo tiempo y por la necesidad de controlar y evitar el fraude sobre vinos ordinarios o adulterados y etiquetados como grandes vinos, aparecieron las primeras denominaciones de origen y las reglamentaciones sobre variedades, cultivo y límites territoriales, dando lugar a un sistema de garantía de autenticidad. Fue en Málaga donde se constituyó a requerimiento de los Reyes Católicos en 1487, la primera organización de viticultores, la Hermandad de Viñeros. Tras la cual empezaron a desarrollarse otras denominaciones de origen hasta dar lugar al mapa actual de las denominaciones de origen de vinos de España.

Bodega en la actualidad que utiliza unas antiguas instalaciones construidas en el interior de una montaña

 

El vino, un producto de lo más nuestro y que tenemos el privilegio de disfrutar aportándonos gran valor a nuestra gastronomía, con grandes opciones y de lo más variadas para conseguir maridajes perfectos con cualquiera de los platos de nuestra gastronomía mediterránea.

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