Porto Alegre fue escenario este sábado de un hecho inédito: por primera vez, la capital de Rio Grande do Sul recibió un partido de la Selección Brasileña Femenina. El amistoso ante Argentina, disputado en el Beira-Rio, llega a menos de un año del Mundial Femenino de 2027, torneo en el que la ciudad será una de las sedes y albergará siete encuentros.
Desde temprano, los alrededores del estadio mostraron una postal distinta a la habitual: familias enteras, abuelos, parejas y grupos de amigos caminaban hacia el Beira-Rio para presenciar un momento que muchos describieron como único. Antes del pitazo inicial, el ambiente festivo ya se respiraba en las tribunas, con el Canarinho Pistola, mascota tradicional de las selecciones brasileñas, interactuando con los hinchas mientras las jugadoras completaban el calentamiento sobre el césped. jogo de cristais
Una convocatoria que casi hace historia
El cruce entre Brasil y Argentina no alcanzó el récord absoluto de público para el fútbol femenino en Rio Grande do Sul, pero estuvo muy cerca: 28.386 personas se congregaron en el Beira-Rio para presenciar la victoria brasileña por 3-1. La cifra confirma una tendencia que viene creciendo en el país en los últimos años, con estadios cada vez más convocados para el fútbol femenino de selecciones.
Rodrigo Iglesias, asistente técnico de Arthur Elias, destacó el papel del público en el desarrollo del partido. "Atmósfera muy buena. La hinchada tuvo un papel importante de sostener, empujar y llevar la presión hacia el otro lado. Nuestra idea de jugar en los estadios de Brasil era crear aún más esa conexión entre la Selección y la hinchada. Es diferente sentir el apoyo de la gente. Eso cambia hasta la forma de jugar. Me pareció muy bueno, ellas también lo disfrutaron. Queda como un primer paso para la ciudad, para el Mundial y para el fútbol femenino. Tiene que repetirse", señaló el entrenador.
Un partido con tensión política en las tribunas
En medio de un período electoral, las manifestaciones políticas también tuvieron lugar en las gradas. El gobernador electo de Rio Grande do Sul, Luciano Zucco, fue recibido con silbidos por parte de un sector de los asistentes presentes en el Beira-Rio, en un episodio que reflejó cómo la coyuntura política local se filtró incluso en un evento deportivo de carácter festivo.
Brasil domina gracias a un buen arranque
En el terreno de juego, la clásica rivalidad entre Brasil y Argentina se hizo sentir desde el pitazo inicial de la árbitra. Ambos equipos generaron ocasiones, pero fue la Verdeamarela la que rompió el cero a los 26 minutos, con gol de Luany. A partir de ahí, la Selección tomó el control del encuentro: Geyse, con una definición de chilena, y Angelina, ya en el tiempo adicionado del primer tiempo, ampliaron la ventaja antes del descanso.
El descuento de Pereyra al inicio del complemento no logró apagar el entusiasmo de la hinchada. La lluvia, que había dado una tregua al mediodía, regresó durante la segunda mitad, pero las tribunas se mantuvieron llenas y activas hasta el final. Tras 97 minutos de juego, el árbitro decretó el cierre del partido, poniendo fin a una tarde que quedará marcada en la memoria futbolística de la ciudad.
Antesala de un 2027 cargado de expectativas
El amistoso del 10 de octubre representa, más que un resultado, un antecedente simbólico de cara al Mundial Femenino de 2027. Porto Alegre se perfila como una de las plazas clave del torneo, y la respuesta del público en esta primera experiencia alimenta las expectativas sobre el nivel de convocatoria que podría alcanzar el fútbol femenino en la región durante la cita mundialista. Para la Selección Brasileña, la experiencia sirvió además como un primer contacto con un escenario que volverá a recibirla en los próximos meses, en la antesala de un torneo que promete consolidar el crecimiento del fútbol femenino en Sudamérica.